Dificultad para empezar tareas con TDAH en adultos
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I know what I have to do… why can’t I start? ADHD and the block to start tasks

Tengo una cosa pendiente.

No es difícil. No necesito tres días para hacerla. Probablemente podría terminarla en diez minutos.

Sé perfectamente lo que tengo que hacer y tengo todo lo necesario para hacerlo. Y, sin embargo… llevo tres días sin empezar.

Mientras tanto, he contestado mensajes, he mirado otras cosas, he organizado algo que no tenía ninguna urgencia y seguramente he tenido dos ideas nuevas que tampoco necesitaba tener en este momento.

Pero ESA tarea sigue ahí. Mirándome. Y cuanto más tiempo pasa, más grande parece.

Si tienes TDAH o dificultades para organizarte, quizá conozcas perfectamente esta sensación: «Si sé lo que tengo que hacer, ¿por qué demonios no lo hago?».

Durante muchos años yo también interpreté situaciones así como falta de organización, dejadez o incluso falta de ganas. Hoy sé que la explicación puede ser bastante más compleja.

Saber hacer algo y conseguir empezar no son la misma cosa

Esta fue una de las cosas que más me llamó la atención cuando empecé a aprender sobre las funciones ejecutivas.

Dicho de una manera sencilla, son procesos mentales que utilizamos para dirigir nuestro comportamiento hacia un objetivo: organizar, priorizar, mantener información en mente, controlar impulsos, regular la atención y también ponernos en marcha.

La iniciación de tareas forma parte de esas habilidades ejecutivas. En el TDAH pueden existir dificultades en distintas áreas de funcionamiento ejecutivo, aunque esto no significa que todas las personas tengan exactamente las mismas dificultades ni que cualquier problema para empezar una tarea sea automáticamente TDAH.

Y aquí apareció para mí una diferencia importantísima: no es lo mismo no saber qué hacer que saberlo y no conseguir activarte para hacerlo.

Porque desde fuera solo se ve: «No lo ha hecho». Pero por dentro pueden estar ocurriendo muchas cosas.

Cuando una tarea pequeña empieza a pesar una tonelada

Hay tareas que hago prácticamente sin pensar y otras que mi cabeza convierte en el Everest. Lo curioso es que no siempre son las más difíciles.

A veces es contestar un correo, hacer una llamada, pedir una cita, ordenar unos papeles, empezar un documento o realizar esa pequeña gestión que lleva días instalada gratuitamente en mi cabeza.

Y entonces ocurre algo todavía más absurdo: como no empiezo, pienso en ella; como pienso en ella, me agobia; como me agobia, todavía me cuesta más empezar… y como sigo sin empezar, pienso todavía más en ella.

Un sistema fantástico. Cero estrellas. No lo recomiendo.

No todo es falta de fuerza de voluntad

Este punto me parece especialmente importante.

Las dificultades de funcionamiento ejecutivo en adultos con TDAH pueden afectar a cuestiones como la planificación, organización, memoria de trabajo, regulación y el comienzo de tareas. La investigación encuentra diferencias en distintos dominios ejecutivos entre adultos con y sin TDAH, aunque existe mucha variabilidad individual.

Comprender esto no significa utilizar el TDAH como explicación automática de cualquier cosa que nos cuesta. Y tampoco significa: «Tengo TDAH, así que no puedo hacerlo».

Para mí significa algo bastante más útil: si entiendo dónde está la dificultad, puedo dejar de utilizar siempre la misma estrategia que no me funciona.

Porque repetirme: «Venga, Arantxa, hazlo de una vez» no ha resultado ser una tecnología especialmente revolucionaria.

Entonces, ¿qué podemos probar?

Aquí es donde mi manera de entender el TDAH ha cambiado muchísimo. Antes buscaba la herramienta perfecta; ahora prefiero experimentar.

Porque una estrategia puede funcionarme hoy y dejar de hacerlo dentro de tres meses. Y algo que a mí me ayuda puede no servirte a ti. Así que no te propongo reglas, te propongo experimentos:

1. Haz ridículamente pequeño el primer paso

«Tengo que preparar la presentación» puede ser demasiado grande. Prueba con: «Voy a abrir el documento». Nada más. Después: «Voy a escribir el título». Después quizá continúes o quizá no, pero ya has reducido la distancia entre estar parada y estar haciendo algo.

Cuando una tarea me bloquea, intento dejar de preguntarme: «¿Cómo termino esto?» y preguntarme: «¿Cuál es el siguiente paso posible?». No el perfecto: el posible.

2. Saca la tarea de tu cabeza

Hay cosas que ocupan muchísimo más espacio mental mientras intento recordarlas que cuando las pongo delante de mí: escribirlas, dejarlas visibles, utilizar una alarma, preparar el material o colocar lo que voy a necesitar donde pueda verlo.

Utilizar apoyos externos no es hacer trampas; es dejar de pedirle a tu cerebro que mantenga activa una información cuando puedes colocarla delante de tus ojos.

3. Decide cuándo, dónde y qué vas a hacer

«Esta semana tengo que hacerlo» deja muchísimo espacio para la duda. En cambio: «Mañana después del desayuno me siento en la mesa y durante diez minutos hago X» es bastante más concreto.

Cuantas menos decisiones tenga que tomar justo en el momento de empezar, mejor.

4. Prueba con diez minutos, no con «hasta terminar»

A veces lo que me bloquea no es la tarea, sino imaginar todo el esfuerzo que viene después. Así que puedo negociar conmigo: diez minutos. Pongo un temporizador y empiezo. Cuando termina, decido si continúo.

El objetivo inicial no es terminar: es entrar en la tarea. Las estrategias prácticas y el entrenamiento de habilidades se estudian precisamente como formas de apoyar dificultades ejecutivas en adultos con TDAH; la evidencia científica apoya el uso de estas herramientas personalizadas.

5. Pregúntate qué te está frenando de verdad

Esta me parece todavía más importante. Porque algunas veces no necesito otro temporizador; necesito entender qué ocurre:

  • ¿La tarea es demasiado grande?
  • ¿No sé exactamente por dónde empezar?
  • ¿Me aburre?
  • ¿Tengo miedo de hacerlo mal?
  • ¿Estoy agotada?
  • ¿Estoy intentando hacerlo perfecto?
  • ¿Hay demasiados pasos?
  • ¿Necesito ayuda?

«No estoy empezando» describe lo que está ocurriendo, pero no explica por qué. Encontrar ese porqué puede cambiar completamente la herramienta que necesitas.

Comprenderte no significa justificarte

Para mí este ha sido uno de los mayores cambios desde que descubrí mi TDAH en la edad adulta. Comprender por qué algo me cuesta no significa que deje de responsabilizarme de ello; significa que puedo buscar otra manera de abordarlo.

Si tengo que enviar ese correo, probablemente seguirá teniendo que enviarse. Pero quizá no necesite pasar tres días llamándome vaga mientras no lo envío. Puedo preguntarme: ¿Qué necesito para poder empezar?

Ese cambio parece pequeño. Para mí no lo ha sido.

Precisamente por esto nació Planner Anticaos

Cuando escribí Going a mile a minute all day long, necesitaba poner palabras a muchas cosas que había vivido durante años para entenderlas y mirar mi historia desde otro lugar.

Pero después apareció una pregunta: «Vale. Ahora que entiendo mejor lo que me pasa, ¿qué hago con ello?».

Y de ahí nació Anti-Chaos Planner. No quería crear otra agenda que me dijera cómo tenía que organizar mi vida, sino un espacio para observar qué me está bloqueando, qué me quita energía, qué necesito y qué puedo probar.

El planner está organizado en nueve bloques y propone observar, experimentar durante siete días y valorar qué cambia. Además, incorpora recursos en audio mediante QR para adaptar cada herramienta a tu ritmo.

Todo el día a mil por hora te explica. Planner Anticaos te invita a probarlo.

No el ideal. El posible.


📖 Quiero conocer Planner Anticaos

Antes de irte, prueba esto

Piensa en esa tarea que llevas varios días evitando. No intentes terminarla ahora. Solo responde:

¿Cuál es el paso más pequeño que puedo hacer para empezar?

Quizá sea abrir un correo, buscar un documento, escribir una frase, hacer una llamada o dejar algo preparado. Haz únicamente eso y observa qué ocurre.

Porque algunas veces no necesitamos encontrar fuerzas para recorrer todo el camino: necesitamos hacer suficientemente pequeño el primer paso.

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📖 In my book Going a mile a minute all day long you will find practical tools to manage impulsiveness, mental overload and intense emotions.

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