diagnóstico TDAH en adultos
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Me diagnosticaron TDAH a los 41 años: lo que nadie te explica después

Me diagnosticaron TDAH a los 41 años. El diagnóstico de TDAH en adultos no siempre trae alivio inmediato.

No con la médica que por fin lo vio.
Sino con todo lo anterior.

Con el colegio.
Con las veces que me dijeron que era lista, pero muy despistada.
Con el “tienes mucho potencial” repetido durante años.
Con las relaciones en las que parecía que no escuchaba.
Con la sensación constante de que, si me esforzaba un poco más, todo iría mejor.

No era vaga.
No era dejada.
No era falta de ganas.

Mi cabeza funciona diferente.
Y nadie se dio cuenta durante cuarenta años.

Cómo afronté mi diagnóstico TDAH en adultos

El diagnóstico llegó después de repetir muchas veces lo mismo:
que estaba cansada de ser yo.

No triste.
No deprimida.
Cansada.

Cansada de hacer un esfuerzo enorme para cosas que a otros les salen solas.
De intentar concentrarme mientras mi mente se iba por todos lados.
De vivir forzándome para encajar en un mundo que no estaba hecho para mi forma de pensar.

Yo pensaba que todo el mundo vivía así.
No sabía que no.

Cuando me confirmaron el diagnóstico, me quedé un buen rato sentada en el coche.
Sin llorar.
Pensando.

Pensando en todas las veces que no estuve como quería.
En relaciones que se estropearon porque parecía que no me importaban.

Sí me importaban.
Mucho.

El duelo después del diagnóstico de TDAH en adultos

Lo que vino después fue duelo.

Duelo por la persona que podría haber sido si alguien lo hubiera visto antes.
De niña.
De adolescente.
Con veintipocos.

Y también rabia.
Rabia por tantos años oyendo “esfuérzate más”.
Por un sistema que no entendía lo que me pasaba.
Por sentir durante demasiado tiempo que el problema era yo.

Me esforcé tanto que acabé agotada.
Siempre intentando demostrar que valía.

La medicación ayudó, claro.
Pero no lo arregló todo.

No quitó la vergüenza acumulada.
No arregló relaciones tocadas por años de olvidos.
No respondió a la pregunta más difícil de todas:

¿Quién soy yo sin estar luchando todo el rato?

El TDAH no es solo atención

Con el tiempo entendí algo importante:
el TDAH no es solo distraerse.

Tiene mucho que ver con cómo gestionas las emociones.
Con vivir en alerta constante.
Con la culpa, la vergüenza y la autoexigencia.
Con un sistema nervioso que aprendió a sobrevivir.

Y por eso escribí un libro.

No como experta.
No como alguien que lo tiene todo resuelto.
Sino como alguien que pasó muchos años sin entenderse y necesitaba poner palabras a todo eso.

Escribirlo fue una forma de ordenar lo vivido, de entender mi cabeza y de que otras personas no se sientan tan solas como me sentí yo durante tanto tiempo.

Aprender a ir contigo, no contra ti

Hoy sigo olvidando cosas.
Sigo despistándome.
Sigo teniendo TDAH.

Pero ya no me veo como alguien rota.
Ahora sé que mi cabeza funciona distinto.
Y estoy aprendiendo a ir con ella, no contra ella.

Si estás pasando por algo parecido —un diagnóstico de TDAH en la edad adulta, una sospecha, una sensación rara por dentro— no estás exagerando.

El enfado.
El duelo.
Ese alivio extraño que no parece alivio.
Todo eso es normal.

No estás mal hecha.
Nunca lo estuviste.

Y si necesitas entenderte mejor, poner orden o simplemente sentirte acompañada, por eso escribí este libro.

Porque a veces no necesitamos que nos arreglen.
Solo que alguien nos ayude a entender qué nos pasa.

El diagnóstico de TDAH en adultos está reconocido por profesionales de la salud y asociaciones especializadas, aunque durante muchos años ha pasado desapercibido, especialmente en adultos (FEAADAH).

 

Con cariño, Arantxa Avalantxa

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