No hace falta que te caiga bien: lo que escribir una novela me está enseñando sobre las personas
Durante mucho tiempo he escrito sobre una persona que conozco bastante bien: yo.Mis experiencias, mis errores, mi diagnóstico de TDAH, las cosas que durante años no entendía, lo que me ha dolido, lo que me ha ayudado y las veces que me he preguntado: «¿Pero por qué demonios reacciono así?».Escribir sobre mi propia vida ya me parecía suficientemente complicado… hasta que decidí escribir una novela. Y entonces descubrí algo: meterte en la cabeza de otra persona, aunque esa persona te la hayas inventado tú, puede ser todavía más difícil.
Un personaje no tiene que ser perfecto
Cuando empecé a crear personajes me di cuenta de algo que me parece fascinante: tenemos una tendencia enorme a clasificar (bueno, malo, tiene razón, se ha equivocado, me cae bien, no).Pero las personas reales rara vez somos tan sencillas. Podemos querer muchísimo a alguien y hacerle daño; tomar una decisión equivocada creyendo que hacemos lo correcto; o ser generosos y egoístas al mismo tiempo.Y eso es precisamente lo que quiero encontrar cuando escribo ficción: no quiero crear personajes perfectos, quiero crear personas.Comprender no significa justificar
Esta idea aparece muchísimo en mi manera de entender la vida y también está apareciendo en mi escritura. Intentar comprender por qué alguien hace algo no significa justificar lo que ha hecho.Podemos intentar entender el miedo de una persona y seguir pensando que actuó mal. Podemos conocer la historia detrás de un comportamiento y continuar poniendo un límite. Podemos tener empatía sin aceptar cualquier cosa.Escribir ficción me obliga a cambiar de silla
Cuando escribía Todo el día a mil por hora, la silla era la mía. Ahora tengo que levantarme continuamente y preguntarme: ¿Qué piensa este personaje? ¿Qué teme? ¿Qué está intentando proteger?Eso me obliga a hacer algo que también nos cuesta en la vida real: mirar una misma historia desde otro lugar.Todos somos el personaje secundario de la historia de alguien
En nuestra propia vida somos protagonistas: sabemos todo lo que hemos vivido. Pero cuando aparecemos en la historia de otra persona, esa persona solo ve una parte. Y nosotros hacemos exactamente lo mismo con los demás: vemos una reacción o una frase y rellenamos los huecos.Quizá no tengas que caerme bien para interesarme
Y de ahí nace, en parte, el título: No hace falta que te caiga bien.Parece que para conectar con un personaje tenemos que quererlo, y no estoy segura. Hay personajes que nos desesperan y no podemos dejar de leer. Un buen personaje no tiene que caerte bien: tiene que hacerte sentir algo, despertar preguntas y hacerte dudar.También estoy descubriendo otra parte de mí como escritora
Escribir sobre TDAH me ha dado muchísimo, pero no quiero encerrarme en una sola forma de escribir. También quiero jugar, inventar, crear historias y permitirme explorar esa parte creativa sin preguntarme continuamente si «encaja» con lo que he hecho hasta ahora.No estoy dejando atrás mi historia; estoy ampliándola.Todo el día a mil por hora nació de una necesidad de comprender. Planner Anticaos nació de una necesidad de llevarlo a la práctica. Y No hace falta que te caiga bien nace desde otro lugar: crear e imaginar.Así que esta vez quiero hacer algo diferente
No quiero esperar al día en que la novela esté terminada para aparecer de repente diciendo que he publicado un libro. Quiero compartir parte del camino con quienes tengáis curiosidad.¿Quieres acompañarme mientras nace «No hace falta que te caiga bien»?
Te contaré novedades, algún fragmento y serás de las primeras personas en saber cuándo estará disponible.
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